Si me dijeran que, como definiría esta película en una palabra, sin duda sería «sorpresa». The First Omen (2024), cuando se anunció, fue como, qué necesidad hay de otra entrega de la saga The Omen y además precuela, pues los orígenes de Damien (Harvey Stephens) estaban más o menos claros. Por suerte, esta precuela sabe coger su propio camino, reformular los orígenes de Damien y es mucho más que una película de orígenes simplemente. Su sinopsis es: Cuando una joven estadounidense es enviada a Roma para iniciar una vida de servicio a la Iglesia, se topa con una oscuridad que pone en cuestión su propia fe y descubre una conspiración aterradora que espera provocar el nacimiento de la encarnación del mal.

Lo primero que quiero destacar es lo bien ambientada que está en 1971 y como nos recuerda constantemente con su ambientación, que esto es una película de la saga de La Profecía. No solo con ello nos lo dice, gracias a la música de Mark Korven, que funciona perfectamente y que nos ofrece siempre ecos de que el anticristo va a llegar en esta película, sin duda en estos apartados es todo un acierto. Consigue trasladarnos perfectamente a aquella primera película y nos sumerge en una historia diferente, efectiva, y que si bien, no era necesaria para la saga, funciona excepcionalmente bien como complemento a ella, y eso, siempre es positivo. Desde una perspectiva de película independiente, realmente, no lo es, pues forma parte de esta franquicia.

Engendrar algo a lo que temer.

A través de la protagonista Margaret (Nell Tiger Free), recorremos un camino siniestro, donde no todo es lo que parece ser y cuyo desarrollo es lento, pero seguro. Ella realmente está muy bien, la actriz consigue varios registros para su personaje, debido a las diferentes fases que tiene, ella es genial. El resto del elenco también está muy bien, en especial Sônia Braga como la Hermana Silvia o Ralph Ineson como el Padre Brennan, que fue interpretado en la original por Patrick Troughton y que es una de las muchas conexiones con la original. Mención especial a dos grandes actores que aparecen aquí aunque con poco protagonismo, Charles Dance y Bill Nighy. Con esta película me pasó un caso curioso, y es que siempre quería ver y saber más de este mundo, hasta llegar al punto donde todo se une y se ata a la primera entrega y quedas satisfecho del viaje, su final y la historia aquí contada. Eso si, de una forma, que intenta engañar sobre quien dará luz al anticristo, pero realmente siempre es interesante todo lo que ves en ella, la trama, lo que hay detrás de la Iglesia y en general, tiene una buena historia que sorprende para ser una precuela tan tardía.

No puedo dejar pasar el apartado visual y sobre todo gráfico de esta película. Con efectos enteramente prácticos en su mayoría, salvo un par de momentos puntuales, es una película mucho más explícita de lo esperado, bonita visualmente, con algún screamer aislado, pero que funciona muy bien y con ciertas escenas que a más de uno le puede hacer llevar las manos a la cabeza (ese parto extraño… que genialidad). Y es que en esto funciona también, ya al inicio tenemos una escena que recuerda (y anticipa) ligeramente a la escena del Padre Brenan muriendo siendo atravesado por un pararrayos en la película original, ahí puedes pensar, bueno, van a ser un cúmulo de referencias sin más, pero no. Otra de las escenas que si es igual a la original, pero que considero fundamental en esta precuela, es la muerte de la hermana Anjelica (Ishtar Currie Wilson), similar a la de la niñera de Damien en la película original, y que hace presagiar todo el mal que está por venir. Este personaje, desde el más allá, también tiene una escena curiosa y visualmente genial.

El consenso de la crítica dice: «Frecuentemente aterrador incluso cuando parece una película de hace casi 50 años, esta precuela le da futuro brillante a la franquicia que hace tiempo no tiene.»

El pero que le puedo sacar, es que, si bien, esta bien unida al inicio de la primera entrega, hay cierta contradicción en el nacimiento de Damien. Si hacemos memoria, cuando Robert Thorn (Gregory Peck) investiga al sospechar de su hijo, descubre que todo lo referente al niño se ha quemado y conocen al padre Spiletto (Anton Alexander en esta y Martin Benson en la original) superviviente de ese incendio (otra unión importante entre ambas películas), así que decide ir al cementerio para investigar la tumba donde, supuestamente, está enterrada la madre de Damien y el hijo de Robert. Allí descubre que su hijo fue asesinado, pero la contradicción, es que en la tumba de la madre de Damien hay un chacal hembra, dando a entender que esa criatura fue quien dio a luz al anticristo. En esta película nos cuentan que si, Damien fue engendrado por un chacal macho, pero fue una mujer humana quien le dio a luz, que además, sigue viva cuando ocurren los hechos de la primera película según el epílogo de esta. Podemos pensar que pusieron el cuerpo de un chacal allí para despistar, pero… creo que está hecho aposta para dejar la puerta abierta a posibles futuras entregas que ocurran a la vez que la saga original.

——-FIN SPOILER——-

En resumen, es una muy buena película, con una historia y trama que engancha, con momentos explícitos, sorpresas, y una precuela que, sin ser nada necesaria, aporta a la franquicia. ¿Cuántas películas secuelas, remakes, precuelas o lo que sea, son innecesarias? Muchísimas, pero oye, si son tan buenas como está, que vengan todas las que quieran. Muy recomendable tanto si eres fan de la franquicia, como si no, ya que, salvo alguna referencia y personaje común, la película se sustenta por sola muy bien. Explicita, bien ambientada, y muy bien integrada a su saga, no os la perdáis.

NOTA: ★★★★ (8/10)